No Dudes! Cree Solamente!














La duda es un gran enemigo del sueño de Dios para tu vida. La duda limita tu potencial. La duda causa la postergación. La duda hace que te pierdas lo mejor de Dios. Dices: “Dudo que Dios pueda usarme para algo grande, ¡mírame!  Y sales con todo tipo de excusas y de dudas.  La Biblia dice en Santiago 1:6, “El que duda es como una ola del mar llevada por el viento para arriba y para abajo... esos no deben pensar que van a recibir cosa alguna del Señor”.





En el Antiguo Testamento hay una historia de un individuo llamado Josué y tenía un problema de confianza en sí mismo. No se sentía muy seguro por dos razones:


1.   Era el sucesor de Moisés. Sólo hay un problema Josué. Palestina está habitada por siete naciones enemigas, cada una de las cuales es más grande y más fuerte que ustedes. Pero ustedes se van a apoderar de ella”. 





Por consiguiente, tenía mucha duda, mucho miedo. No tenía mucha seguridad en su vida. Así que justo al borde de empezar su campaña, que iba a ser una batalla por muchos años, estaban en los bancos del río Jordán y van a cruzar el río y a empezar la tarea de apoderarse de Palestina que estaba ahora donde está el Israel de hoy. Y en esa campaña, la noche anterior, dijo Dios: “Deja que te dé una charla preparatoria”. En Josué 1 dice cuatro veces: “Sé decidido y seguro”.  Dijo: “Josué, la primera cosa que tienes que hacer, si voy a usarte, es dejar de dudar”.  Josué 1:9. “Sé valiente y fuerte. Elimina el miedo y la duda porque recuerda que el Señor tu Dios, está contigo dondequiera  que vayas”. ¿Qué significa eso? Significa desecha, destruye, quítala de la vista, tírala.


Y si Dios te va a usar, lo primero que tienes que hacer es dejar las dudas. Piensas: “Es bastante difícil”. No, no lo es. No es muy difícil dejarte de dudas. ¿Por qué?  Porque la duda es una elección.


En vez de eso, voy a creer en mis creencias. Dios dijo: “Te voy a ayudar, te voy a usar, quiero actuar en tu vida”.


¿Por qué dudamos tanto de nosotros acerca de que Dios nos use? Hay dos cosas que causan duda en tu vida.








1. Comparar mis habilidades me causa dudas de mis habilidades. En vez de mirar a Dios como debo de hacer, empiezo a mirar alrededor a todos los otros. Miro alrededor y veo a otra gente. Tienen más talento. Tienen más habilidades. Tienen más educación. Tienen más experiencia. Lucen más. Tienen mejor trasfondo. Y más y más y más. En el momento que empieces a compararte con otra gente, vas empezar a llenarte de dudas de ti mismo. Dios dice que no hagas eso. De hecho, la Biblia dice que es tonto compararse con otra gente. 


1 Corintios 10:12 dice: “Es tonto (estúpido) compararse con otra gente”.





2.     La otra cosa que causa duda de uno mismo es recordar tus fracasos. Acordarnos de nuestro pasado, nuestros fracasos, es como hacer una película de todas tus equivocaciones y repetirla en tu mente. Dios no quiere que enfoques tu pasado. Si te mantienes enfocado en las equivocaciones del pasado, en tus fracasos, nunca vas a ocuparte del presente y Dios no te puede usar en el futuro. Dios dice que olvides el pasado. Si miras al pasado y a todas tus equivocaciones (y todos nosotros tenemos muchísimas equivocaciones en nuestro pasado)  entonces vas a pensar: “Dios no me puede usar. Mira todas las cosas que he hecho. Mira qué trucos más tontos he inventado. Mira mi pasado accidentado. Si la gente supiera mi pasado no me seguiría o no me escucharía o no les gustarían mis ideas”.





La mayoría de los líderes de la Biblia no tienen exactamente un historial de plata. El pasado de cada uno de ellos fue  bastante accidentado y lleno de muchas cosas malas. Moisés fue un asesino antes de ser un gran líder. Jacob robó la herencia familiar. David fue un adúltero y después mató al marido de su pareja. ¡Eso no está bien, amigos!  No es una buena cosa. ¡Abraham dio a su mujer dos veces! “¡Salva mi vida, toma a mi mujer!”. ¡Qué gran hombre de fe! Pablo fue un terrorista religioso antes de que Dios se hiciera cargo de él. Pedro un perro de mar que trabajaba duro, bebía duro, blasfemaba duramente. Era un marinero que juraba por arriba y abajo. Tenía un genio irrefrenable y siempre andaba metiendo la pata. Sin embargo Dios le dijo: “Pienso usarte”.






Lo que estoy diciendo es que Dios usa a gente con pasado accidentado. Si me hubieras preguntado unos años atrás si me imaginaba a Dios usándome y bendiciéndome de esta manera, hubiera tenido que decir que en ninguna forma. Pero al poner mi fe totalmente en Jesucristo, él empezó a extender mi manera de pensar para que viera cómo puedo ser usado para sus propósitos en este mundo. Se siente bien ser usado por Dios. Si nunca lo has experimentado, te invito a abandonar esos miedos y dudas y mires lo que Dios puede hacer con una vida corriente. Será la mayor aventura  que experimentes jamás.


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